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Omnipresente

la cámara del vecino  sabe casi todo de mí cuántas veces bajo la escalera y en qué parte del día me desnudo  tiene registrado mis niveles de pudor y angustia es un crucifijo caído  que se confunde con la loza y que a veces recuerdo  con el nervio de un creyente  lleva un conteo de mis salidas y tiene ángulo de ángel se multiplica entre palmeras y araucarias como una amenaza si hubiera alguien al otro lado me conocería demasiado hasta el crimen y el hastío y yo podría ser una señal  una marioneta  de sus terrores nocturnos el final de su país imaginario pero los reflejos vacíos  por mucho que parpadeen solo pueden calcular el tiempo no pueden leer mi corazón

Saturno

Siempre me ha gustado escribir. Debo admitir que, cuando empecé a hacerlo a mis 13 años me interesaba más la idea de ser escritora que cualquier otra cosa, sin saber que unos años más tarde se transformaría en mi principal consuelo. No creo que sea una tragedia ni una cursilería, es la forma en que se dieron las cosas.  Tenía un cuaderno "universitario" de trescientas hojas de Julieta que llevaba a todos lados con la finalidad de atrapar el más pequeño de los pensamientos y, cuando tuve un acceso más fluido a internet, hice mi primer blogspot como muches otres. Varios son ahora el último bastión del conocimientos compartidos sin la finalidad de sacar ningún tipo de retribución de por medio, cadáveres de una forma antigua y un poco más positiva de ver el internet y la forma que interactuábamos con la tecnología.  Tuve dos blogs, uno híbrido entre lo que son experiencias cotidianas y poesía, y otro que es poesía y un poquito de narrativa. Cuando pensé en abrir un nuevo blog, po...